4 chihuahuenses ligados al Izaguirre

2025-03-23 15:15:09   5948 Visitas


Chihuahua, Chih.- El activista y defensor de derechos humanos Gabino Gómez desmintió al fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui, quien aseguró que en la entidad no existen ranchos como el Izaguirre, ubicado en Jalisco. Gómez afirmó que en Chihuahua ya se han encontrado predios similares y confirmó que al menos cuatro chihuahuenses desaparecidos están vinculados a dicho rancho.



“Nosotros mismos conocemos cuatro casos de personas que salieron de Chihuahua hacia Guadalajara y que ahora están desaparecidas. Es probable que sus restos se encuentren en ese lugar”, declaró Gómez. Entre las víctimas hay personas originarias de Chihuahua capital, Peral, El Vergel, Balleza y Valle de Allende.

El activista recordó que el hallazgo de este tipo de sitios no es nuevo. En 2011, el Rancho Dolores, en Cuauhtémoc, fue escenario de una tragedia similar cuando se encontraron restos humanos calcinados. A pesar de los esfuerzos de identificación, solo 28 personas pudieron ser reconocidas, mientras que la mayoría de los cuerpos siguen sin nombre debido al deterioro de los restos.

Otro caso emblemático es el tiro de mina de Santa Eulalia, un pozo de 350 metros de profundidad usado como vertedero de cuerpos. Gómez señaló que la falta de equipo y personal especializado dificultó la recuperación de los restos, lo que evidenció la precariedad de las autoridades en la búsqueda de desaparecidos.


Más recientemente, el Rancho del Willy, en Casas Grandes, ha vuelto a poner en evidencia la magnitud del problema. En este lugar se localizaron los restos de al menos 92 personas; sin embargo, solo 14 han sido identificadas hasta ahora. Otros 19 casos están en proceso de análisis, pero la mayoría de los cuerpos siguen sin ser reconocidos.

Aunque Gómez reconoció los esfuerzos de las autoridades en las labores de búsqueda, subrayó la necesidad de mejorar los procesos de identificación y atención a las familias. Para los seres queridos de las víctimas, la desaparición es una tortura permanente que solo encuentra alivio cuando logran saber qué pasó. “Es un impacto fuerte, pero al menos ya saben dónde está su ser querido y pueden darle un cierre a su sufrimiento”, concluyó.




Edición: Cinthia Zereth Cruz