
Brasil.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió contra Estados Unidos tras la decisión de designar como organizaciones terroristas a las dos principales facciones del crimen organizado en su país, y advirtió que no permitirá injerencias que pongan en riesgo la soberanía nacional.
Durante un acto oficial, el mandatario brasileño rechazó enérgicamente el trato de Washington hacia Brasil y afirmó que su país no puede ser visto como una nación inferior. “No aceptamos que nos traten como niños ni como un país de pacotilla”, expresó visiblemente molesto.
Lula insistió en que “no se debe jugar con la soberanía ni con la democracia” de Brasil, en referencia a la medida adoptada por el gobierno estadounidense, que incluyó a las organizaciones criminales Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) en su lista de grupos terroristas.
Ambas facciones surgieron en prisiones brasileñas y actualmente tienen presencia en gran parte del país y en el extranjero, consolidándose como dos de las redes criminales más poderosas del narcotráfico en Brasil, con fuerte control en diversas zonas urbanas.

El mandatario reconoció que estos grupos representan una amenaza para la seguridad, pero cuestionó el enfoque de Estados Unidos. “No son los terroristas que Trump está buscando. Trump quiere un Osama Bin Laden”, declaró, subrayando que el combate a estas organizaciones debe realizarse desde Brasil.
La postura de Lula se mantiene firme pese a que el gobierno estadounidense formalizó la designación el jueves, decisión que ha generado tensiones diplomáticas entre ambos países.
El presidente también recordó que ya había manifestado su desacuerdo durante un encuentro reciente con el expresidente estadounidense Donald Trump, donde aseguró haber presentado información sobre las estrategias brasileñas contra el crimen organizado.
Por su parte, autoridades de la Policía Federal brasileña señalaron que el PCC y el CV no encajan en la definición legal de terrorismo, sino que deben ser considerados como organizaciones criminales de alcance internacional.
Mientras tanto, el vicepresidente Geraldo Alckmin advirtió que la decisión de Washington podría tener efectos económicos y financieros, sin aportar soluciones reales al problema del crimen organizado.
La tensión aumentó luego de que la medida coincidiera con reuniones entre figuras políticas brasileñas de oposición y el entorno de Trump, lo que ha elevado el debate político interno en Brasil.

En este contexto, Lula reafirmó que su gobierno continuará defendiendo la soberanía del país y la estrategia interna de combate al crimen organizado, en medio de un clima de creciente tensión diplomática con Estados Unidos.