
Nueva Zelanda.- Los recientes brotes de ébola en África y de hantavirus detectados en un crucero internacional encendieron las alertas sanitarias a nivel mundial y reavivaron el temor a una nueva crisis similar a la vivida durante la pandemia de COVID-19. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y especialistas internacionales advirtieron que muchos países todavía presentan deficiencias importantes en vigilancia epidemiológica, detección temprana y coordinación ante emergencias sanitarias.
Actualmente, la República Democrática del Congo enfrenta un brote de ébola provocado por la cepa Bundibugyo, una variante poco común y para la cual no existe una vacuna plenamente comprobada. Autoridades sanitarias reportaron más de 130 muertes sospechosas y señalaron que el brote avanzó durante semanas antes de ser identificado correctamente, aumentando el riesgo de expansión hacia países vecinos como Uganda y Sudán del Sur.

Por otro lado, el hantavirus volvió a generar preocupación internacional tras un brote registrado en el crucero MV Hondius, donde al menos tres personas murieron. Este virus se transmite principalmente por contacto con orina, saliva o excremento de roedores infectados y puede provocar graves complicaciones respiratorias. La situación generó alarma debido a que pasajeros desembarcaron en distintos países antes de detectarse el problema.
Ante este panorama, expertos como Helen Clark, ex primera ministra de Nueva Zelanda y especialista en preparación ante pandemias, señalaron que el mundo aún no aprende completamente las lecciones del COVID-19. Además, advirtieron que los recortes internacionales en ayuda sanitaria y las diferencias entre países sobre el acceso a vacunas y tratamientos podrían dificultar la respuesta global ante futuras emergencias de salud.