
México.- La Luna llena de julio, conocida como Luna de Ciervo, ofrecerá un espectáculo astronómico durante los últimos días del mes, cuando el satélite natural alcance su máxima iluminación y pueda ser observado a simple vista desde distintos puntos del país, siempre que las condiciones climáticas sean favorables.
De acuerdo con información de la aplicación Star Walk, este fenómeno alcanzará su fase llena el próximo miércoles 29 de julio de 2026 a las 08:36 horas, tiempo del centro de México. Aunque ese será el momento exacto del plenilunio, la Luna podrá apreciarse prácticamente llena durante las noches del 28, 29 y 30 de julio.
En la Ciudad de México, el satélite comenzará a observarse cerca del horizonte alrededor de las 19:34 horas del 29 de julio, por lo que ese horario será una de las mejores oportunidades para disfrutar del fenómeno. Los especialistas recomiendan buscar lugares alejados de la contaminación lumínica y con una vista despejada del cielo para apreciarla mejor.

¿Por qué se llama Luna de Ciervo?
El nombre de esta Luna llena tiene su origen en tradiciones de pueblos originarios de Norteamérica, quienes asociaban cada luna del año con cambios relacionados con la naturaleza.
Durante julio, los ciervos machos comienzan el crecimiento acelerado de sus nuevas astas, las cuales inicialmente están cubiertas por una capa de piel aterciopelada con vasos sanguíneos. Conforme avanza el mes, estas estructuras comienzan a endurecerse, dando origen al nombre de Luna de Ciervo.
Aunque su nombre puede sugerir algún cambio visual, la Luna no modifica su forma ni adquiere una tonalidad diferente; se trata únicamente de una referencia cultural relacionada con la temporada.

Luna nueva de julio
Antes de la Luna llena, el calendario astronómico contempla la Luna nueva el 14 de julio de 2026 a las 03:43 horas, tiempo del centro de México.
Durante esta fase, el satélite no puede observarse a simple vista debido a que se encuentra alineado entre la Tierra y el Sol. Sin embargo, las noches de Luna nueva son ideales para la observación astronómica, ya que la ausencia de brillo lunar permite apreciar con mayor facilidad galaxias, nebulosas, cúmulos estelares y otros objetos del espacio profundo.