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-La respiración es una función automática, pero también puede utilizarse de manera consciente para ayudar al cuerpo a recuperar la calma en momentos de tensión, estrés o ansiedad. Diversas instituciones de salud señalan que las técnicas de respiración y relajación pueden favorecer una disminución de la respuesta física asociada al estrés y ayudar a recuperar un estado de mayor tranquilidad.

1. Practica una respiración profunda y lenta
Una de las técnicas más sencillas consiste en realizar respiraciones profundas, lentas y sin forzar el cuerpo. Para comenzar, siéntate o recuéstate en una posición cómoda y coloca una mano sobre el abdomen. Inhala lentamente, procurando que el abdomen se eleve, y después exhala de manera pausada mientras el abdomen desciende.
Este ejercicio puede realizarse prácticamente en cualquier lugar y durante unos minutos, especialmente cuando se percibe tensión o inquietud.
2. Utiliza la respiración diafragmática
La respiración diafragmática busca que el movimiento se concentre principalmente en el abdomen y no en el pecho. Al inhalar, el abdomen se expande; al exhalar, vuelve gradualmente a su posición inicial.
Esta técnica está relacionada con la respuesta de relajación y puede ayudar a disminuir la sensación de tensión. El IMSS señala que la respiración diafragmática puede contribuir a regular el sistema nervioso, favorecer la concentración y generar una sensación de bienestar.

3. Controla el ritmo de cada respiración
Cuando una persona atraviesa un momento de tensión puede comenzar a respirar de manera rápida o superficial. Para recuperar un ritmo más tranquilo, una opción es inhalar suavemente por la nariz y exhalar por la boca, manteniendo una velocidad cómoda.
El NHS recomienda realizar este ejercicio durante al menos cinco minutos. Una forma sencilla de mantener el ritmo es contar lentamente mientras se inhala y repetir el conteo durante la exhalación, sin intentar llenar los pulmones de manera excesiva.
4. Recurre a la respiración con los labios ligeramente fruncidos
Otra alternativa consiste en inhalar suavemente y después exhalar de manera lenta a través de los labios ligeramente fruncidos, como si se quisiera apagar una vela sin hacerlo de golpe.
Esta técnica puede ayudar a disminuir la velocidad de la respiración y favorecer una sensación de relajación. Es importante realizarla sin forzar el aire ni provocar mareo o incomodidad.

5. Convierte la respiración en un hábito
Los ejercicios de respiración pueden ser más útiles cuando se practican de manera regular y no solamente durante una situación de tensión. Incorporarlos durante algunos minutos a la rutina diaria permite familiarizarse con las técnicas y facilitar su aplicación cuando aparezca el estrés.
También pueden combinarse con otras estrategias de relajación, como la meditación, la relajación muscular o la actividad física. Si el estrés o la ansiedad persisten, interfieren con las actividades cotidianas o provocan síntomas importantes, es recomendable buscar orientación de un profesional de la salud.
Respirar de manera consciente es una herramienta sencilla que puede ayudar a recuperar la calma en momentos de tensión. La clave está en hacerlo lentamente, sin forzar la respiración y procurando que el abdomen participe en el movimiento. Con práctica constante, estos ejercicios pueden convertirse en un recurso cotidiano para manejar mejor el estrés y favorecer el bienestar físico y emocional.
