Está dañando tu autoestima?

2021-09-19 10:17:38   704 Visitas


Desde pero les grita en público, pero se burla, usa demasiado sarcasmos, pero se la pasa criticando tu físico, etc.



¿Qué es la autoestima?

Empecemos explicando que la autoestima no es un sentimiento ni una pensamiento, es la experiencia de vivirte con auto competencia –con capacidades y recursos para afrontar los desafíos que la vida te presenta- y con auto valía –como alguien merecedor de amor, cuidado y atención.

¿Qué es el apego?

Los seres humanos somos seres gregarios, es decir, requerimos de los demás y además para sentirnos seguros nos apegamos y creamos vínculos que nos generan una sensación de pertenencia y seguridad. Nuestro sistema de apego consiste en un cúmulo de emociones y conductas que nos impulsan a querer permanecer justo a nuestros seres queridos para que nos proporciones protección, afecto y seguridad.

Nuestro estilo de apegarnos a una pareja.

Todo nuevo amor es un amor antiguo, porque correlaciona importantemente con nuestra primera relación de amor –o desamor – que es la que tuvimos con nuestros cuidadores primarios, generalmente nuestros padres. Este vínculo primigenio influirá nuestra forma de amar en la edad adulta. ¿Necesitaremos demasiado amor? ¿Temeremos la distancia y la separación? ¿Nos confundiremos fácilmente entre la experiencia de amor y abuso? O más aún ¿Nos adaptaremos a relaciones que entremezclan el amor y el abuso?

La pareja y la autoestima.

Existen relaciones que aunque nos den seguridad y sensación de ser amados también incluyen comportamientos poco empáticos, conductas desdeñosas, escasas muestras de cariño y ocasionales demostraciones de preocupación por nuestro bienestar. En estos intercambios, alguno de los miembros se interesa por controlar al otro y de esa manera sentirse seguro de no perderlo, de no sentirse amenazado por sus competencias, de ser “más” y destacar a costa de su bienestar emocional.

Acciones que atentan contra tu autoestima. Gritos en público o en privado.

Amenazas contra ti, tus seres queridos o tus propiedades.

Burlas, sarcasmos e ironías lastimosas sobre tu aspecto, hobbies, amistades o trabajo, incluso haciéndote blanco de “chistes” para que otros se rían de ti.

Te interrumpe y corrige cuando hablas. Incluso no te deja hablar de lo que a ti te interesa.

Críticas sobre tu físico, tu forma de vestir, de hablar, de caminar…

No llega a acuerdos contigo sino los impone.

Mentiras y manipulaciones.

Minimización e invisibilización de tus sentimientos, deseos o puntos de vista. Cuando deseas platicar evade diciendo que no tiene tiempo o cambia rápidamente de conversación.

Te cela con persecuciones, reclamos, preguntas inquisitivas y reclamos.

Te culpa de sus malestares y errores.

Te voltea las cosas cuando tú eres quien reclama algo.

Condiciona su amor y su permanencia en la relación si eres de la forma que desea y haces lo que necesita.

Distanciamiento físico y sexual porque ya no le atraes, o bien forzamiento a realizar conductas sexuales o actividades que no te gustan.



Dar muchas explicaciones y justificaciones de lo que quieres o te gusta para que no se enoje.

Pedirle permiso para hacer lo que deseas o necesitas.

Pedir perdón constante por “errores” que no llegan ni a serlo.

Sentirte culpable y responsable de que lo perturbas.

Dejar de realizar cosas que te gustaban para no crear conflictos.

Te aislas para no darle motivos de queja.

Empiezas a sentirte con mucho enojo, tristeza incluso depresión.

Al final todo esto genera una sensación de desvalimiento e impotencia que te dificulta cambiar la situación. La sensación de minusvalía e incompetencia se ha apoderado de ti.

¿Cómo salir del hoyo?

Darte cuenta que sí estás en situación de riesgo.

Reconocer las situaciones que te llevaron a confundirte. Ver el amor como tu proyecto de vida, pensar que nadie más te va a querer, urgencia de tener pareja, ser satélite de las necesidades de los demás.

Fortalecer tus redes de apoyo. Recuperar los amigos y familiares que dejaste.

Asegurarte una independencia económica. Esta además de resolver muchas cosas te facilita tu autonomía emocional que es la legitimización de tus necesidades, deseos, intereses y valores.

Resistirte al sometimiento. Realizar pequeñas acciones de resistencia y para detener el mal trato a ver si la otra persona sí reacciona.

Y si nada cambia. Pedir ayuda psicológica y si es necesario legal. Para dejar esa relación

Fuente: Martha Debayle.


Edición: Susana Ruiz

Grupo Radiza Chihuahua