Jalisco.- El Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, fue denunciado por colectivos de búsqueda como un posible centro de exterminio y adiestramiento de un grupo criminal. Tras el hallazgo de más de mil objetos y los testimonios de exreclutas, los internautas comenzaron a investigar y descubrieron un rancho similar en Texas, propiedad de Perla Villarreal. Esto generó especulaciones sobre la conexión entre ambas propiedades, lo que llevó a acusaciones infundadas sobre Villarreal, quien es empresaria en el sector de la construcción y bienes raíces.
Villarreal negó rotundamente las acusaciones en una entrevista, explicando que los logotipos de los ranchos no son iguales y que sus propiedades son fruto de su trabajo a lo largo de los años. También aclaró que el nombre "Izaguirre" proviene de su esposo y no tiene vínculo con criminales o actividades ilícitas.
Una de las teorías más llamativas que circuló en redes fue que Villarreal sería la hija de los dueños originales del rancho en Jalisco, quienes habrían sido amenazados por el cártel. Sin embargo, Villarreal desmintió esta versión, afirmando que no nació en Jalisco ni tiene relación con criminales.
Las acusaciones y la difusión de imágenes de su rancho han afectado gravemente su vida personal. Villarreal reveló que ha recibido amenazas de acoso y está preocupada por la seguridad de su familia, especialmente de sus hijos. Además, ha enfrentado una creciente ola de racismo en la comunidad donde reside, mayormente estadounidense. A pesar de las presiones, la empresaria reiteró que no tiene nada que ocultar y criticó la desinformación que ha contribuido a la confusión sobre su propiedad.
Villarreal también se mostró preocupada por el daño a su reputación y cómo ha sido vinculada injustamente con los hechos ocurridos en Jalisco. Pidió a los internautas que se enfoquen en el trabajo arduo y no en las especulaciones, defendiendo su legado como empresaria y madre.