Deja de ser víctima de tus emociones

2021-07-15 08:29:04   953 Visitas


¿Por qué somos víctimas de nuestras emociones?



Sin duda para abordar este tema debemos empezar varios conceptos para dar un contexto a este tema que me parece muy relevante, no solo en estos momentos sino de manera general, ya que pudiera ser que ahorita estemos más “consientes” de que realmente somos víctimas de nuestras emociones, pero pudiera ser que lo hemos sido por un muy largo tiempo.

Víctima: Alguien que está destinado al sacrificio, persona que padece daño por culpa de ajena o fortuita. Alguien que se queja excesivamente sobre algo buscando la compasión de los demás.

Emoción:

Las emociones son la reacción del cuerpo a la mente.

Alteración del ánimo, pasajera, agradable o penosa, con cierta alteración somática.

Es una reacción biológica

Es una reacción física

Es una reacción breve

Se agrupan de manera general en 2 (placer o dolor) *MUY IMPORTANTE tener en cuenta que hay dos polos en las emociones

Son un factor “adaptativo” importante de supervivencia, nos ayudan a relacionarnos mejor, podemos imitar las emociones de los demás, entonces generamos aceptación. *Nota esta es la pauta para cuestionarnos

Sentimiento:

Hecho de sentir Reacción psicológica Es una reacción mental Es una reacción prolongada

Si las emociones nos ayudan a empatar e imitar patrones para generar aceptación, entonces hacemos un patrón de emociones para poder vincularnos con nuestro entorno o es el entorno el que nos hace el patrón de emociones que optamos por seguir.

Es decir, ¿somos víctimas de nuestras emociones o de los patrones que nos fuerzan a vivir bajo ciertas emociones?

Encontrar la respuesta a esta pregunta es importante, ya que trastornos del estado de ánimo vienen de esta fuente, ansiedades, depresiones, trastornos bipolares o la distimia que es un trastorno de la afectividad caracterizado por sentirse fatigado, padecer insomnio y frecuentes variaciones de humor.

El primer punto a entender es que lo hagamos conscientemente o deliberadamente o no, el principal victimario somos nosotros mismos, pues el que está reaccionando emocionalmente y sentimentalmente ante el entorno somos nosotros.

*No tenemos control sobre las circunstancias, pero si sobre cómo decidimos reaccionar ante esas circunstancias*

Una misma causa de una emoción puede ser procesada de diferentes maneras dependiendo del patrón con el que crecimos, fuimos educados y ahora en nuestra vida adulta no concientizamos y decidimos la mejor manera de reaccionar ante ese estímulo.



Ejemplo: Imaginar un accidente…familia a) reacciona con estrés exagerando cuidados y con ansiedad, la familia b) reacciona con velocidad pero con una reacción más regulada que genera en tranquilidad y paz.

Pero podemos sentirnos víctimas desde diferentes perspectivas:

Sientes que no puedes escapar de esa situación, no puedes dejar de sentirte de esa forma. Que no tienes una forma de reaccionar diferente ante esa situación o persona. Usando frases como “no puedo dejar de sentir….ante XXX cosa o persona”, es que en serio “no puedo”. Hay un limitante que te impide poder reaccionar de una forma diferente.

Sentirte mal por lo que haces o hiciste por sentirte de esa forma, por las cosas que haces o dejas de hacer, lo que dices, etc.

Por sentirte diferente a como se sienten el resto o la mayoría de las personas que te rodean, ya sea feliz o no. El destino está marcado (ideologías sociales o religiosas).

Por qué se puede optar por un rol de victimización:

Por qué hay cierta adicción (una adicción es algo que no controlas). Lo que se produce genera bienestar (aunque sea algo contraproducente) pero aun así, se decide estar ahí (zona de confort).

Porque no se sabe que se es adicto a esa emoción hasta que se genera conciencia sobre ello (incompetencia inconsciente, no sé qué no sé). ** Nota importante, ya que se genera conciencia sobre eso se pasa a otro estado que se llama incompetencia consciente, ya sé que NO sé. Y ya que se activó ese “botón” ya no hay vuelta para atrás, debe de haber una decisión consciente de cambio o de permanecer ahí.

Por depender de esa emoción y de lo que produce tenerla. Hay gente que depende tanto de esa emoción y lo ha hecho por tanto tiempo que no quiere cambiarla porque si no la tuviera ¿de qué se sostendría, de qué platicaría, se le acabaría el tema de conversación?

Porque le conviene “sufrirla”. Puede tener cierto beneficio al utilizarla, puede atraer la atención de los demás, puede conseguir cosas materiales que quiere, puede tener control sobre alguien o algo.

Como salir de este estado emocional:

Identificar de qué te sirve, si te es útil de cierta forma, ¿te es útil en esa intensidad, frecuencia, etc.?…

Autocontrol. Poder tener la voluntad de decidir parar en cuanto nos demos cuenta de que estamos recurriendo nuevamente a ese estado emocional que queremos cambiar.

Entender que NO hay nada ni nadie AFUERA DE TI que sea el responsable de esa decisión, no hay victimario alguno más que tú mismo. Entender que nos podemos estar haciendo daño a nosotros mismos y que posiblemente también ese daño lo estamos trasladando a nuestros seres queridos y personas que nos rodean. Asumir la responsabilidad de las consecuencias que pueda tener mantenernos en ese estado.

Buscar la RACIONALIDAD, es decir, lo opuesto a la emocionalidad es ser objetivos y racionales. En ocasiones dentro de un contexto mayoritariamente emocional podemos perder control, tenemos que hacer un tremendo esfuerzo personal por mantener la calma a través de la racionalidad. Evitar generalizar, es una buena técnica para racionalizar.


MARTHA DEBAYLE

Edición: Susana Ruiz

Grupo Radiza Chihuahua