Detecta el comportamiento manipulador

2019-01-04 12:57:16   425 Visitas


Existen muchas personas que suelen manipular a los demás de tal manera, que son muy pocos los que se llegan a dar cuenta de que son manipulados.

A la hora de reconocer las señales de que el comportamiento manipulador está presente en un diálogo o una interacción social en general, puedes fijarte en estas características.

1. El uso estratégico de la culpa

Una manera habitual de intentar manipular a los demás consiste en sacar a colación hechos sobre los que el otro se siente responsable y culpable, incluso si introducir ese tema en el diálogo no aporta demasiado más allá de hacer que el otro quede en una situación de vulnerabilidad.

Nadie es perfecto, y es muy posible que la persona manipulada tenga motivos reales para sentirse mal al recordar esas acciones que realizó en el pasado. Sin embargo, una cosa es pedir responsabilidades por ello en un contexto en el que hacerlo resulte constructivo (por ejemplo, cuando se pide reparar el daño causado a otros), y otro es hablar de ello solo para quedar en una posición de dominio en el diálogo y estar en disposición de exigir del otro que se amolde a lo que uno quiere que haga.

2. La proyección del egoísmo

Otra manera habitual de influir negativamente sobre el otro, típico del comportamiento manipulador, consiste en realizar gaslighting (un tipo de manipulación), que se basa en hacer que la otra persona dude de su propio criterio, para que parezca que no está capacitada para sostener su punto de vista.

Hay muchas maneras de hacer esto; por ejemplo, haciéndole creer que ha emitido críticas injustas contra alguien sin que esto haya sido verdad.

3. Interpretar los silencios a voluntad

Las personas con tendencia a manipular a los demás hacen todo lo posible por crear un marco de interpretación de los hechos en el que las ambigüedades jueguen a su favor.

Por ejemplo, pueden comentar que si en algún momento en el transcurso de un diálogo que estén manteniendo con alguien se da un silencio algo más largo de lo normal, eso es señal de que el otro duda o es tímido. Aunque esté bastante claro que esto no es así, simplemente haciendo esto ya se habrá dado un precedente que contribuye a que, incluso inconscientemente, la otra persona vaya adoptando una actitud algo más sumisa, una en la que se renuncie a la posibilidad de mantener una relación simétrica con el otro.

4. Poner el pie en la puerta

Otra de las muestras de comportamiento manipulador más claras consiste en decir medias verdades para que la otra persona se interese por algo por lo que no se habría interesado en el caso de haber tenido toda la información sobre ello desde un principio.

De este modo, se consigue que el otro de los primeros pasos por actuar tal y como la persona manipuladora quiere, de manera de que cuando se da cuenta de que esa opción no es tan atractiva como esperaba, dar un paso atrás ya tiene un coste más alto de lo que lo tenía al inicio. Y es que los seres humanos tendemos a querer justificar los sacrificios realizados, tal y como muestra el fenómeno conocido como disonancia cognitiva.

Si detectas alguno de estos comportamiento, es necesario poner un alto.

Edición: Carlos Vega

Grupo Radiza Chihuahua