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¿Por qué mentimos?

Lunes, 24 de Septiembre de 2018 09:10
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Seguro que alguna vez te has preguntado por qué mentimos. En general, mentimos por el temor a las consecuencias de que algo se sepa: algo que se hizo, que no se hizo, que se oyó, que se vio, que se dijo o que se supo.

Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE), mentir es ‘decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa’. Así, mentira es la expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.

Por otro lado, engañar es ‘dar a la mentira apariencia de verdad’ o ‘inducir a alguien a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras y de obras aparentes o fingidas’. Como vemos, la mentira se refiere a si el contenido de un mensaje refleja adecuadamente o no la realidad. La acción de engañar incluye el concepto clave de intencionalidad o voluntariedad.

¿Por qué mentimos?

Como decíamos, mentimos por el temor a las consecuencias. Mentimos para culpar a otra persona, por no querer asumir responsabilidades, para dañar a otro o para no enfrentarnos a problemas propios o de allegados.

Mentimos para ocultar algo. Se miente para evitar la vergüenza que se siente por lo que se ha hecho y por sus consecuencias. Más aún, si se descubre que se ha mentido puede haber consecuencias negativas, y a veces peores que las acarreadas por el dato o hecho que se intenta ocultar.



Mentimos también para conseguir una ventaja sobre otra persona o para obtener un beneficio que, diciendo la verdad, se duda de poder alcanzar. La mentira y el engaño son instrumentos para conseguir objetivos, por lo tanto hablamos de instrumentos. La mentira es muchas veces un intento de controlar y de manipular el comportamiento de los demás.

También mentimos por otras razones, variadas y complejas. A veces la mentira tiene un fin “positivo”: ayudar a alguien, como ocurre en las “mentiras altruistas”. También para halagar, alegrar o intentar hacer felices a los demás.

Otra de las causas por las que mentimos es para no dañar a los demás, para evitar conflictos personales o familiares o para no frustrar planes o proyectos propios o de otros. Es típico no querer que los amigos o la familia se enteren de algo negativo acerca de nosotros o de algo que les puede perjudicar.

En muchos casos existe un miedo real y fundado a que familiares, amigos y allegados sufran por lo que ha ocurrido, y no querer hacerles daño hace que no digamos la verdad. Por otro lado, la mentira también puede ser una forma simple y directa de proteger su intimidad.

La mentira casi siempre esconde un miedo

El mentiroso alberga casi siempre miedo, fundado o no, a que la verdad se sepa. Esto encierra, además, miedo a:

Ser menos que los demás.

No conseguir un objetivo profesional, perder una venta o no lograr un pedido.

Ser menos atractivo.

Que no nos quieran o que no nos aprecien.

Que no nos respeten.

A perder o a no ganar algo.

Edición: Gabriela Guedea

Grupo Radiza Chihuahua


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