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La Caldera

Jueves, 3 de Mayo de 2018 08:15
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*RELEVO TRICOLOR

AYER por la tarde, el PRI nacional anunció la llegada del ex gobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros, para asumir las riendas del partido en sustitución, Enrique Ochoa Reza.

El PRI baja a un tecnócrata y sube a un político-político, de los duros del partido en busca de recuperar el escenario en la percepción electoral de su principal candidato, José Antonio Meade Kuribreña.

Se trata de un golpe de timón del Revolucionario Institucional, en que implica la movilización de las estructuras y de la gente operativa de elecciones, de este partido en pro de sus candidatos.






*COMIENZA A PEGAR DESGASTE OFICIAL

EL DESGASTE del ejercicio oficial o gubernamental, pega a cualquier actor político y en este caso, el gobernador del estado, se coloca en esa premisa, en donde no ha querido, no ha sabido y en el peor de lo casos no ha podido estar a la altura del merecimiento de los chihuahuenses, de un estado armónico, seguro progresista.

El gobernador Corral, a casi dos años de gobierno está dejando la oportunidad de ser uno de los mejores gobernantes del país, como se esperaba en la abultada votación y altas expectativas sociales que generó en su campaña, pero no ha sido así.

Su carácter, temperamento y visión personal de la cosmovisión, lo convierten ahora en un gobernador con poca aceptación, bajo las variantes de que el ex gobernador Duarte es el eje de su gobierno, y en donde todos estamos de acuerdo en que sea detenido, deportado y nos regrese la lana que se llevó.

El pero es que esa fijación, ha mostrado a un gobernador que no escucha, no soluciona, cuando debería por lo menos acreditar respuestas, lo que sería ganancia, muestra de buena voluntad ante los graves problemas sociales, en donde se localizan, el sector salud, el educativo, el agrario, el tema de seguridad pública e impunidad; inversión nacional y extranjera, los que en algunos meses nos va a cobrar factura y el tema será el desempleo.

Corral muy metido en tema de género, transparencia, gobierno abierto y lo que se quiera sumar, olvidó el primero de mayo, la conmemoración Internacional del Día del Trabajo, que como demócrata debería ser partícipe y convocante y no esperar a que Doroteo Zapata de la CTM lo convoque.

La conmemoración es eso, con independencia de quien recuerde y honre a los mártires de Chicago, sólo faltaría que, por ejemplo el día internacional de la mujer lo considere un reprobable festejo, y omita la lucha de las mujeres obreras.

Finalmente es cosa de ópticas, mientras en el Estado, el gobierno panista está muy lejos la extraordinaria frase una patria ordenada.






*A MARU TAMBIÉN LE PEGA

POR lo menos el tema del desfile, le pega a la alcaldesa de la capital María Eugenia Campos Galván, quien según los datos oficiales tampoco fue requerida, pero cierto es que olvidó la conmemoración.

La regla por lo tanto sería la misma y sin problema con los trabajadores, bien pudo levantar la mano, sin cuestionamientos de nadie y hubiese sido la heroína del desfile.

Más cuando está a días de iniciar su campaña en busca de la reelección, pero suponemos que su decisión fue solidaria con el gobernador, pues ahora, no hay condiciones para hacerlo.






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