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El poder del agradecimiento

Lunes, 25 de Diciembre de 2017 20:33
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Es sorprendente cómo una palabra tan pequeña puede hacer tanto bien. No solo para quien la escucha, sino también para quien la pronuncia.

Estoy plenamente convencido de que dar las gracias en forma habitual a quienes nos rodean, produce importantes cambios en nuestro organismo y en la actitud con la que percibimos lo que nos ocurre en la vida.

En un viaje que tuve el gusto de realizar a Oriente, tuve la oportunidad de escuchar una conferencia impartida por dos monjes budistas. En su charla expresaron contundentes verdades acerca de cómo darle más sentido a la vida.

Al escucharlas, sentí que sus razonamientos eran acordes con los valores y principios que me fueron inculcados en mi niñez y juventud, que siguen vigentes en mi edad adulta.

En su exposición, los monjes enfatizaron en que el hecho de decir gracias engrandece y fortifica. Dicha esta palabra con el corazón, ayuda enormemente a mejorar tu armonía y a fomentar tu bienestar. Las palabras que más se me grabaron fueron las siguientes:

"Un corazón agradecido será siempre un corazón en positivo."

Si te pidiera en este momento que te señalaras con un dedo, puedo asegurar que te señalas en el corazón , como miles de personas que se les solicitó lo mismo en un estudio realizado en Estados Unidos. Nadie apunta a la cabeza, al estómago o a la rodilla. La razón es porque de manera instintiva, sentimos que el corazón es la esencia de quienes somos.

Todas nuestras emociones pueden dividirse en dos grandes categorías: amor y miedo. En relación al amor giran la gratitud, el perdón, la amabilidad, la compasión y el reconocimiento. En relación al miedo están la ira, la tristeza, el vacío, el resentimiento, el dolor, la decepción.

Por lo tanto, todo lo relacionado con el amor, incluyendo la gratitud, tiene que ver en gran medida con la calidad de la salud que gozamos.

Con el paso de los años, he sentido la fuerza que adquirimos para nuestro corazón cuando iniciamos el día agradeciendo al Ser Supremo tantas bendiciones que recibimos. Les confío que al principio se me dificultó poner en práctica ese hábito de iniciar en forma activa un día, dedicando unos minutos para agradecer todo y por todo lo que venga a mi mente en esos momentos.

Dedica unos minutos o unos segundos para agradecer a Dios por todo lo que has recibido; por todo lo bueno y diferente que ha llegado a tu vida; por todo lo que sigue en ti y por todo lo que aprendiste. Agradece por los alimentos antes de consumirlos y por quienes comparten la mesa contigo.

Ser agradecidos nos ayuda a valorar y disfrutar más todo lo que recibimos. Tanto vivir con el acelere y el estrés continuo, hace que veamos como algo normal todo lo que recibimos. Nos sentimos merecedores de todo lo que tenemos y, por lo tanto, se nos olvida agradecer de alguna forma a quien o quienes nos lo proporcionan.

Expresar un gracias por la salud, por la familia, por la casa en la que vives, por el auto, por el trabajo (que estará bien o mal pagado, pero lo tienes), por tu vida en general, es siempre reconfortante.

Puedes ser más específico, si así lo deseas, agradeciendo por algo especial y significativo, por un nuevo proyecto laboral, por un anhelo realizado, en fin, ¡hay tantos motivos para estar agradecidos! Hazlo, y verás como cambian tus sensaciones y la forma en la que percibes todo lo que te ocurre.

Creo pertinente comentar cuál ha sido el mayor beneficio que yo he obtenido de esto: que de dar gracias en forma diaria y constante, ahora agradezco inclusive por hechos o circunstancias que puedo considerar como adversidades en mi vida.

En otras palabras, nunca pensé que a costa de la repetición de ese sentimiento, iba a agradecer dentro de lo malo que me haya ocurrido, el aprendizaje obtenido de alguna dolorosa lección. Recuerda que, un corazón agradecido, será siempre un corazón en positivo.

Al ser agradecido, modificas tu actitud ante la adversidad y atraes a tu vida más motivos para que la alegría, el amor y la prosperidad toquen a tu puerta.

Es infalible la ley de la atracción: eso que tú piensas, eso que tú crees, puedes atraerlo. No es nada nuevo, porque desde siempre muchas personas lo aplican en su vida y han encontrado en esto una manera de obtener lo que quieren.

Nos sucede que atraemos para nosotros todo lo que pensamos o sentimos. Y cuando el sentimiento del agradecimiento está en tu mente, la vida se encargará de darte muchos más motivos por los cuales agradecer.

Di gracias en forma frecuente. Tómalo como un hábito. Agradece a la gente, pero sobre todo, agradece a Dios por todas las bendiciones que continuamente recibes.

Edición: Eduardo Luna

Grupo Radiza Chihuahua


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