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Las relaciones condenadas al fracaso

Domingo, 12 de Noviembre de 2017 08:29
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En las cuestiones del amor suelen salir a flote comportamientos y actitudes que desconocemos de nosotros mismos. Es como incumplirse una promesa hecha con convicción: “Jamás le haría reclamos a mi pareja por eso” o “Mi novia(o) puede salir con sus amigos, yo no tengo ningún problema”. Sin embargo, al momento de presentarse alguna situación puntual indeseada, ya sea por celos, posesividad, apego o cualquier otra razón, surgen actitudes que intoxican la relación de pareja y crean un ambiente de incomodidad y malestar.

Para que no suceda esto, debes actuar inteligentemente y aprender a identificar aquellos comportamientos tóxicos que podrían catapultar al fracaso a tu noviazgo o matrimonio, así tomarás ventaja y podrás actuar oportunamente para evitar todas las consecuencias negativas que acarrea una ruptura amorosa.

1. Crees que nunca te equivocas

Somos seres imperfectos, nos equivocamos y cometemos errores. No debes culpar de todo a tu pareja, piensa si tú eres quien está mal, asume tu responsabilidad y encuentra la solución junto a tu pareja.

2. Te encanta posponer los problemas

No por ignorar o evadir un problema, este desaparecerá. Dejar para después algo que necesita solución inmediata es un error. Incluso, si es un pequeño inconveniente, merece unos minutos para discutirse y resolverse en pareja.

3. Pierdes la noción de “pareja”

Estás tan encerrado en tu bienestar, que das por hecho el bienestar de tu pareja, sin notar que en realidad le estás haciendo daño. Aquí, ambos tienen responsabilidad. Habla, comunícate y evita suposiciones erradas.

4. Quieres “formar” una persona a tu acomodo

Si piensas que: “amo a mi pareja, pero estaría mejor si…” y lanzas una lista de aspectos por cambiar física y emocionalmente en el otro, estás inyectando un veneno mortal a tu relación. Cada quien es como es, si no te gusta, aléjate.

5. Siempre tienes la razón

En lugar de pensar cómo puedes defenderte frente a cualquier ataque en contra de tus “verdades absolutas”, abre tu mente a las críticas constructivas de tu pareja. Así ambos crecerán y se enriquecerán mutuamente.

6. Le das demasiadas alas a tu imaginación

Esto le sucede a los celosos compulsivos: creen que hasta los más sencillos comportamientos implican una infidelidad o traición. Está bien que cuides a tu ser amado, pero no lo encierres en una urna de cristal como si fuera un objeto que sólo te pertenece a tí.

7. Lo bueno se volvió invisible

Una cosa es hacer críticas y consejos constructivos y otra muy diferente vivir en función de reprochar al otro. No abandones las palabras “Gracias”, “qué bien te ves”, “lo hiciste muy bien”, “admiro que…”.

8. Te haces la víctima cuando te sientes acorralado

Los dramas sobreactuados son un infame recurso que, más bien, deja mucho que desear de ti y no brinda soluciones reales. Es más efectivo (y menos bajo) iniciar una charla sensata y sincera.

9. Pides permiso para todo

Es tanto como perder tu capacidad de decisión. Basas tu criterio y comportamiento en lo que tu pareja te diga. Tu opinión es tan importante como la de tu pareja, ambas merecen consideración.

10. Prolongas el sufrimiento

Cuando las cosas no funcionan, no funcionan. Tal vez estuvieron bien alguna vez, pero eso ya quedó en el pasado. Es mejor sentir un fuerte dolor una vez, que mantener el sufrimiento indefinidamente por miedo a la soledad.

Cualquiera de los miembros de la relación tiene el potencial de generar estos comportamientos, aunque también tiene la opción de no hacerlo. Los psicólogos Alberto Ferrer y Walter Riso, creen firmemente que el poder de una correcta comunicación en pareja es el más efectivo antídoto contra “toxinas” como las que vimos anteriormente.

Edición: Emmanuel M.

Grupo Radiza Chihuahua


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