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Puntos que no se analizan en una infidelidad

Viernes, 27 de Octubre de 2017 08:04
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Dentro de la gran variedad de conflictos que existen en una relación de pareja, sin lugar a dudas, la infidelidad constituye una las causas más dolorosas al ser descubierta por la pareja, incluso si ya no hay amor de por medio.

Esto último lo agrego porque he sido testigo de algunas relaciones donde el amor terminó hace tiempo, pero siguen unidos por la costumbre y la infidelidad viene a reactivar las emociones —negativas por cierto— que pueden existir aún entre los dos.

Descubrir una infidelidad constituye una de las razones que más provocan baja autoestima en un ser humano, pues comienzan a cuestionarse infinidad de razones por las cuales su pareja decidió buscar afecto en otra persona.

Hoy quiero compartir lo que normalmente no se analiza en una infidelidad:

1. El juego de la víctima y victimario. Iniciar un diálogo para sobrellevar la situación es, en muchos casos, imposible por la infinidad de reproches, lamentos, dolores y desilusiones que existen en el momento.

El impacto impide pensar claramente, pero al paso del tiempo es saludable hacer la siguiente afirmación: Tenemos un problema.

“Tenemos“ porque implica a los dos y a un tercero en discordia. “Tenemos” porque ayuda a iniciar un diálogo sobre las posibles razones que orillaron a uno de los dos a buscar otra opción.

Es entendible que se tome el rol de víctima y victimario, donde uno reclama sus derechos y juzga duramente la acción expresando que quien tiene el problema es solamente el infiel. Pero difícilmente aceptan que pueden haber existido razones por las cuales buscó ese camino.

2. Limitar los porqués. Se busca encontrar las razones de la infidelidad y muchas veces no se sabrán a ciencia cierta.

Se puede caer en una indagatoria morbosa con cuestionamientos que no llevan a nada y solamente harán la herida más grande: ¿A dónde iban?, ¿dónde y cómo lo hacían?, ¿en qué fechas?, ¿te gustaba más que yo? Y otras preguntas más que solamente perjudican el amor propio.

3. Liberarse de culpas. En caso necesario y, si existe, acepta el grado de tu responsabilidad y no te conviertas en la víctima eterna que difícilmente se libera de las culpas.

Él o ella tomó la decisión de buscar a alguien no para afectarte sino por la búsqueda de afecto o alguna situación de carencia que puede venir desde la infancia.

No se es infiel con afán de afectar o lastimar a la pareja, sino encontrar algo que buscan. No olvides que una infidelidad no acaba con el amor o el cariño que existe en una relación. Eso sigue en la mayoría de los casos.

4. Preguntarte si estás dispuesto(a) a seguir adelante. En primera instancia, su respuesta es no. Pero al paso del tiempo, los ánimos se calman al pensar más con la cabeza que con el corazón. El orgullo puede ser el enemigo número uno para avanzar o no, y nadie puede juzgar una decisión como ésta, sea un sí o sea un no rotundo.

5. Perdonar no significa que las cosas sigan como antes, pero siempre será un buen camino para sanar heridas. No estoy justificando una acción como ésta, pero es fundamental que se analice la historia personal y la historia de pareja, si se ha sido infiel una vez y hay disposición de cambiar. No negarte a la posibilidad de luchar por la relación que tanto ha significado para ti.

6. Acudir a terapia . La ayuda profesional puede ser la forma más certera de sobrellevar una crisis como esta. Se recomienda buscar a la persona idónea para ayudarnos a superar esta crisis tan frecuente y encontrar razones suficientes para seguir adelante.

7. Hacer un plan de reconciliación. En caso de que se decida luchar por la relación, el arrepentimiento y las palabras deben de ir acompañadas de acciones concretas. Cero tolerancia con el tercero(a) en discordia. Evitar al máximo el contacto con la persona quitándola completamente de su núcleo. Es un alto total a la convivencia con esa persona. “Es mi compañero de trabajo o mi jefa”, en situaciones así es saludable buscar otro trabajo que nos deslinde completamente de la persona en cuestión.

8. Tener un proceso de perdón. En cada persona es diferente. No se puede establecer una fecha concreta para que se lleve a cabo. Habrá a quienes les cueste más y a otros menos; imposible evitar los brotes de dolor y expresar que no es justo. “¿Por qué te pones nuevamente así? ¡Ya me habías perdonado!” Claro que el perdón está en proceso, pero es natural que existan momentos en los que los recuerdos martiricen y existan subidas y bajadas emocionales.

9. Es fundamental analizar qué necesidades no han sido satisfechas en la relación , incluyendo el diálogo profundo y constante. ¿Qué he hecho o no he hecho para que esto sucediera? Pero sin caer en lamentaciones sin fundamento o crisis de culpabilidad. Un análisis profundo que nos ayude a mejorar la relación.

10. Cuida el afán de venganza. El peor momento para tomar decisiones es cuando el enojo está presente. Cuidado con el ojo por ojo, que será un elixir momentáneo pero, al paso del tiempo, se convertirá en una carga.

11. Siempre es bueno buscar ayuda espiritual. Somos cuerpo, mente y espíritu, y el alimento para el alma siempre ayudará a tomar las mejores decisiones, basadas en el amor.

Reitero, lo anterior no es con el afán de justificar una acción tan osada como es la infidelidad.

Pero es necesario expresar lo que normalmente no se analiza en situaciones así y mi deseo es que se luche por la relación, según el caso en particular.

No podemos ni debemos caer en la tentación de hablar de forma global en este tema, ya que cada caso es diferente.

Por César Lozano

Edición: Eduardo Luna

Grupo Radiza Chihuahua


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