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5 pasos para ser más paciente y controlarte

Miercoles, 11 de Enero de 2017 09:21
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Quienes viven una vida calmada y sin prisas rara vez son objeto de nuestra admiración. Entre todas las críticas que solemos hacerle está la de “parece que les circula atole por las venas”, pero la realidad es que pueden darnos una gran lección de paciencia que estoy seguro, a todos nos caería excelente ¿Has tenido problemas por tu impaciencia? Entonces las recomendaciones que te compartiré en esta ocasión te serán muy útiles.

Nadie nace siendo paciente, piensa en los bebés, lloran cuando quieren algo y lo quieren de inmediato, no saben lo que es la espera. La paciencia es una virtud que vamos desarrollando con la experiencia.

Es importante aclarar que la paciencia no debe confundirse con pasividad e indiferencia, esas cualidades nos hacen aceptar las cosas con resignación, nos impiden luchar por nuestros objetivos y permiten que nos abandonemos a lo que la suerte diga. La paciencia, es nuestra capacidad de perseverar y mantener la compostura en situaciones que requieren comprensión y tolerancia.

El que fomentemos la paciencia será una inversión en nuestra tranquilidad y nuestro éxito pues nos permite vivir en armonía con nuestros seres queridos, nuestros conocidos y nosotros mismos.

Hace 40 años un profesor de la Universidad de Stanford condujo un experimento titulado “The Marshmallow Experiment” (El experimento del malvavisco), en el que un grupo de niños de cuatro años fueron llevados uno por uno a un cuarto. Ahí les daban un malvavisco diciéndoles que podían comérselo inmediatamente si así querían, pero que si esperaban 15 minutos para comerlo, les darían otro y podrían comerse los dos. ¿Qué sucedió? El 70 por ciento de los niños se comió el malvavisco inmediatamente. Sólo el 30 por ciento tuvo la paciencia de esperar 15 minutos completos para obtener el segundo. Pero aquí está la parte más interesante: 15 años después, los investigadores le dieron seguimiento y encontraron que los niños que habían esperado al segundo malvavisco tenían mejores calificaciones que los demás y habían logrado mejores resultados en todas las actividades que escogían (académicas, atléticas, artísticas). En otras palabras, eran más exitosos y más felices.

La conclusión es que la paciencia y la capacidad para posponer la satisfacción inmediata es un buen indicador para el éxito.

¿Qué ocurre en nuestra vida cuando no somos pacientes? Aquí las consecuencias :

1.- Dañamos nuestra salud física y mental.

2.- Desarrollamos ansiedad.

3.- Vivimos de mal humor.

4.- Sufrimos de nerviosismo.

5.- Sufrimos de frustración.

No todo está perdido, hay varias herramientas que pueden ayudarnos a fomentar la paciencia. Aquí te comparto algunas estrategias que te serán de gran utilidad :

1.- Maneja tu reacción

Hay situaciones que nos provocan reaccionar con agresividad pero minutos después nos invade la culpa y nos arrepentimos por lo absurdos que fuimos. Lo mejor es responder con serenidad para que la situación no nos controle, respira profundamente y cuenta hasta diez, permite que tu cabeza se enfríe.

2.- Asume tu responsabilidad

Quien pierde la paciencia eres tú porque eres quien decide cómo reaccionar ante lo que le ocurre. Si ignoras el hecho o te distraes no te afectará de la misma forma.

3.- Analiza lo que estás sembrando en los demás

¿Te has preguntado por qué tus hijos te evitan o por qué tus amigos se han alejado de ti? Cuando tratamos a otra persona y la descalificamos haciéndola sentir menos, la alejamos de nosotros.

4.- Analiza la situación con objetividad

Piensa en qué puedes hacer para cambiar la situación, si es algo positivo manos a la obra, si es negativa, mejor no hagas nada, acéptala y piensa en posibles soluciones.

5.- Ajusta tu nivel de expectativas

No esperes más de la gente. Ponte en el lugar de la otra persona. Todos tenemos limitaciones. No todos van a reaccionar exactamente como tú lo harías, ni todos tienen tu misma capacidad. Tal vez tu seas bueno para una cosa, pero tienes limitaciones en otra.

No siempre la gente reaccionará con la rapidez que espero; no por enfurecerme, el automóvil que va delante de mí se va mover más rápido; ni tampoco en los centros comerciales lograré tener el control de agilizar las filas ocasionadas por la lentitud de la cajera o la parsimonia o tranquilidad de quienes van delante de mí y no tienen ninguna prisa por salir de ese lugar.

La paciencia y la impaciencia son el resultado de mezclar calma, perseverancia y aceptación, al tener esas tres cualidades en nuestra vida dominamos el arte de la paciencia, gran virtud.

Por César Lozano

Edición: Eduardo Luna

Grupo Radiza Chihuahua


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