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La Caldera

Miercoles, 28 de Diciembre de 2016 22:27
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*NADA BUENO PARA 2017

EL AUMENTO a los combustibles, es golpe social más certero y letal que se puede aplicar a la economía de una sociedad como la mexicana; muy acostumbrada a esto movimientos telúricos, pero también, cada vez más cerca de los límites que culturalmente se ha autoimpuesto.

Incrementar casi tres pesos por litro, resulta desproporcionado en extremo, pues por ejemplo, al litro de gasolina, le aumentan casi casi, lo equivalente al alza autorizada a los salarios mínimos de los trabajadores, pero luego de una jornada de 8 horas de trabajo.

Es la mentada más grande del mundo, pues detona en automático, incrementos que correrán como reguero de pólvora hasta que explotan en todas las actividades de la economía nacional, no sólo para quienes tienen un automotor. Los incrementos vienen en cascada y golpearán cualquier economía, empezando por el hogar.

Técnicamente y desde la parte oficial, existen explicaciones en demasía, desde la necesidad de retirar subsidios gubernamentales o parte de estos, añadirle más impuestos, los requerimientos de competencia internacional, la Reforma Energética, el triunfo de Donald Trump y los tecnicismos que se quieran agregar para justificar, lo que la cartera doméstica no entiende ni entenderá.

La realidad es que si usted utiliza 50 litros en promedio a la semana para su transporte personal, a lo que pagaba, ahora le debe agregar 150 pesos, lo que en una suma mensual le significarán 600 pesos más en números cerrados; eso es sólo para el vehículo y en caso de que sólo utilice uno.

Nada bueno nos espera en 2017; peor o similar a lo sucedido hace 19 años, durante el gobierno del Ernesto Zedillo, con un incremento igual a las gasolinas; vamos directo al hoyo; saldrán o saldremos en otros 20 años, es la buena si es que hay buenas.

En unos días seremos testigos del nacimiento de otra generación de la crisis. En México es sistémico. Ánimo en el desánimo, es una buena receta, pero no soluciona el gasolinazo y sus efectos.




*NI PARA EL 2018

EN LO POLÍTICO (y electoral), las cosas también se van a complicar para el partido en el poder, un incremento en donde más duele y de esta envergadura, pues sólo Dios sabe si Juan Pueblo lo vaya a soportar.

Fuera de Peña Nieto, su gabinete y sus diputados, el resto del país está en contra, cosa que también el explicable pues nadie acepta la carestía, menos cuando la corrupción y la impunidad, ahora en boga, ofenden igual o peor.

Agréguele que la carga impositiva y los caros servicios oficiales (como el de las gasolinas), está muy lejos de la calidad de vida que México ofrece a sus habitantes, por lo menos para quienes ahora están en contra del alza a los combustibles; al resto no les afecta.

El reflejo anticipado de las redes sociales, con convocatoria a bloqueos, tomas de gasolineras; movilizaciones y protestas pronostica, anarquía generada desde el Gobierno.

El costo en el 2018 para el partido en el poder, será de pronósticos nada reservados. El PRI tendrá que cederle a Los Pinos al PAN o a AMLO. Así se ve de cerca y de lejos.



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