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Sal del hoyo, la vida es bella

Martes, 6 de Noviembre de 2018 08:50
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Superar un trauma vital nunca ha sido fácil, pero el ser humano puede llegar a tener una capacidad inimaginable para salir adelante y dejar atrás una crisis.

La muerte de un ser querido, la pérdida de un empleo o una ruptura sentimental son el caldo de cultivo más frecuente de los episodios depresivos. Los golpes que da la vida afectan inevitablemente a todo el mundo, normalmente de forma repentina, pero aunque no sea así, uno nunca logrará estar lo suficientemente preparado para asumirlo. La tristeza, la soledad, el derrotismo y el pesimismo suelen invadir a las personas durante la primera fase del trauma. Unos sentimientos que no duran para siempre, pero que necesitan ser domados para reencontrarse con la felicidad.

Vive el duelo durante el tiempo necesario

El primer paso para recuperarse de una pérdida o de un trauma vital es dejar un tiempo para vivir el duelo. Las emociones negativas necesitan expresarse. Lo más saludable es no contener el llanto cuando nos lo pida el cuerpo y buscar apoyos en los seres queridos. Encerrarse en un mismo no es nada recomendable, pues es fundamental reconocer el dolor y el daño, pero si se tienen dificultades para demostrar los sentimientos en público podrá ser de gran ayuda escribir en un diario o, en el caso de las personas religiosas, acudir a la Iglesia a rezar.

Reprimir el dolor no acaba con él. Más bien todo lo contrario, se convertirá en una seña de identidad que nos marcará de por vida. Con el tiempo, la tristeza disminuirá, siempre que no se nieguen las evidencias, y se podrá iniciar así la segunda fase de recuperación.

Quiérete a ti mismo

Cuando la vida nos juega una mala pasada, podemos reaccionar de dos formas diferentes: caer en el victimismo o culparse a uno mismo de la situación. Los primeros sufren más fácilmente episodios depresivos, mientras que los segundos se castigan a sí mismos una y otra vez, ya sea de forma consciente o inconsciente. Lo primero que uno debe preguntarse es cuál de estas dos opciones pesa más en su actitud para volver a tomar las riendas de la vida.

Cuanto más traumática sea la situación por la que se está pasando, más importante será saber cuidarse a uno mismo. Comer bien, hacer ejercicio, salir con los amigos y forzarnos a hacer actividades que antaño nos sentaban bien son algunos de los aspectos fundamentales para recuperar la autoestima, mantener la cabeza ocupada y comenzar a querernos a nosotros mismos. La inteligencia emocional es básica para enfrentarse a los desafíos que nos plantea la vida.

Apóyate en tus seres queridos

A medida que se van superando las dos primeras fases, se hará más necesario buscar el apoyo de los seres queridos para que nos ayuden a salir del túnel. Las muestras de afecto y de cariño tienen un gran poder emocional que facilitará la recuperación. No se trata de volver una y otra vez sobre el análisis de lo sucedido, sino de salir adelante concentrándose en las cuestiones positivas de la vida. Revisitar el pasado es algo que debe ceñirse a las primeras fases de este proceso.

Realiza actividades físicas y de esparcimiento

Las emociones están más determinadas por las actividades físicas de lo que normalmente se piensa. El estado físico de nuestro cuerpo afecta por tanto a nuestro estado mental. Las actividades saludables, como hacer deporte, jugar un partido de fútbol con los amigos o salir a bailar nos darán energías renovadas, mejorarán nuestras emociones y animarán el espíritu. Mezclar la actividad física con la diversión nos dará vitalidad y nos ayudará a sentirnos mucho mejor que si nos encerramos en casa a ver la televisión.

Permítete algún momento de soledad realizando actividades creativas

La soledad puede ser sinónimo de tranquilidad. Realizar actividades creativas en solitario que nos permitan tener un poco de paz interior, como dar un paseo, cocinar, pintar o cualquier tarea creativa, es el siguiente paso que debemos dar. Unas tareas que nos ayudarán también a reencontrarnos con nosotros mismos y mantener la cabeza fría.

Realiza algún tipo de voluntariado

Ayudar a otras personas que tengan más necesidades que nosotros es el siguiente consejo que se debe seguir. Ayudar en un comedor social, visitar a personas sin techo o cualquier otro trabajo de servicio a la comunidad nos hará darnos cuenta de lo afortunados que en realidad somos. Estas actividades nos permitirán alcanzar la plenitud vital y llenarnos de gratitud, lo cual es muy importante para volver a encarar la vida desde una nueva perspectiva.

Recupera tu vida

Si se han seguido los seis consejos anteriores habremos conseguido estar en una buena forma física, mental y emocional. Una vez hecho este recorrido, lo único que nos queda es recuperar nuestras vidas, sabiendo que el futuro será mejor y que se nos abre un mundo lleno de nuevas posibilidades y emociones positivas. En eso consiste el crecimiento personal.

Edición: Gabriela Guedea

Grupo Radiza Chihuahua


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