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Motivos por los que la gente es chismosa

Sabado, 30 de Diciembre de 2017 07:14
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Dentro de la gran variedad de razones que pueden desgastar anímicamente a una persona, las más comunes, (además de una enfermedad) son el exceso de trabajo, las múltiples responsabilidades adquiridas por la incapacidad para decir no y la ansiedad que producen los chismes o rumores que se pueden esparcir sobre tu persona como plumas al aire.

Existen quienes simple y sencillamente no le toman importancia a los rumores y, así como los escuchan, los desechan, lo cual es sinónimo de dos cosas: una alta y sólida autoestima o les tiene sin cuidado lo que la gente piense, opine, crea o suponga sobre su persona.

Obviamente es algo digno de admirarse, porque te aseguro que este tipo de reacciones ayuda a vivir con más armonía. Sin embargo, me atrevo a afirmar que a la mayoría de la gente le importa -y mucho- la opinión que los demás tienen.

El ego desmedido de demostrar lo que no somos o lo que quisiéramos ser, eleva esta necesidad de sentirse aceptado o admirado por los demás, y los chismes pueden dañar esa imagen que se desea dar.

Según el diccionario, el chisme es la noticia o comentario, verdadero o falso sobre vidas ajenas, con el cual se pretende hablar mal de alguien o enemistar a unas personas con otras.

Todos tenemos intenciones, buenas o malas. Esa intención de obtener lo que creemos que es lo mejor para nosotros nos puede motivar a levantar falsos de personas conocidas o desconocidas. Casos increíbles de gente sin escrúpulos que, con el afán de obtener un mejor puesto laboral, “quema” a quien podría ser su rival para obtenerlo.

Pero también existen otras razones por las cuales a la gente le gustan los chismes:

1. Temor a enfrentarse a su propia realidad

Es mejor ver la paja en el ojo ajeno que reconocer la propia. Una necesidad de ver los problemas en los demás, evitando hacer una introspección para reconocer los propios.

Me recuerda la historia de aquella mujer que todos los día criticaba desde la ventana de su cocina a la vecina, que tenía su ropa muy gris y percudida. Diariamente le decía a su esposo que no era posible que no supiera lavar correctamente la ropa. ¿Cómo era posible que fuera tan cochina y descuidada?

Y así, día tras día se la pasaba juzgando duramente a la vecina. Hasta que un día el marido, harto de escuchar el mismo chisme, la misma crítica. Toma un trapo y limpia con fuerza el vidrio de la ventana. Queriendo decir: ¡esta es la razón por la cual ves tan sucia la ropa de la vecina!

No cabe duda, lo que más criticamos es lo que más carecemos.

2. Por el placer que produce

Está comprobado que chismear o comer prójimo produce placer y disminuye la ansiedad. Los estudios realizados por el Dr. Robin Dubar, llegaron a la conclusión de que esta actividad secreta endorfinas, las hormonas de la felicidad, las cuales están relacionadas con la disminución del estrés.

Es el mismo efecto que se produce al reír a carcajadas o con la práctica de ejercicio periódico y constante. Chismear calma la ansiedad. ¿No sería mejor secretar esas sustancias de una manera más saludable y menos dañina a los demás?

3. Porque no tienen quehacer.

Gente sin oficio ni beneficio que hacen del chisme una actividad digna de no imitarse por el daño que producen. Personas que les sobra el tiempo libre para crear e inventar historias inverosímiles. La osciocidad es la madre de todos los males y en cuestión de chismes ni se diga.

Todos hemos sido víctimas de esta nefasta actividad. Todos lo hemos practicado directa o indirectamente utilizando previamente frases como: Te voy a platicar algo pero te pido que por favor no lo cuentes, situación que obviamente le da más fuerza y produce cierto grado de intimidad y confianza entre las personas que comparten esa historia real o imaginaria.

Decir algo que no quieren que nadie más lo sepa, obviamente provoca un halo de confianza, la cual, al paso del tiempo, cambia drásticamente en sentido contrario al detectar la poca confiabilidad que tiene quien frecuentemente divulga chismes.

Se convierte en persona sumamente entretenida para enterarnos de todo lo que concierne a los demás, pero también en alguien sumamente temida al saber que no tiene miramientos con nadie.

Por supuesto que ignorar los comentarios infundados que hagan sobre uno es y será siempre la mejor estrategia. Recordar la frase que dice: A explicación no pedida, acusación manifiesta.

Por lo tanto, no des explicaciones ni justificaciones de más a quien te expresa rumores que no tienen nada que ver con tu realidad. Una sonrisa con una respuesta simple y escueta puede ser una muy buena salida.

Edición: Eduardo Luna

Grupo Radiza Chihuahua


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