Sección: Tips

Límites formarán adultos responsables

Viernes, 30 de Noviembre de 2018 08:07
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Imagina esto: estás en casa, trabajando en tu escritorio. Tu hija de 2 años se acerca a ti con su libro favorito. Ella quiere que le leas a ella. Le dices dulcemente que no puedes en este momento, pero que le leerás en una hora. Ella comienza a hacer pucheros. Lo siguiente que sabes es que está sentada con las piernas cruzadas sobre la alfombra, llorando incontrolablemente.

Muchos padres se sienten perdidos cuando se trata de hacer frente a las rabietas de los niños pequeños. Puede parecer que no estás llegando a ninguna parte porque tu hijo no te está escuchando.

Muy a menudo, por más que les digamos a nuestros niños que tal o cual objeto no debe tocarse o que algo no debe hacerse, debido a su curiosidad acrecentada por la prohibición, insiste en querer hacerlo.

Si los amamos enseñémosles los limites.

Creer que decirle “no” a un niño lo pondrá triste, es una idea errada. Al contrario, cuando no ponemos límites es cuando sentirá que no es querido porque lo relacionará con la falta de atención. Para desarrollarse, necesita reglas y normas que deben respetarse. Al dar demasiada libertad para elegir, sumergimos a nuestros niños en una situación de inseguridad. Un ejemplo, preguntar a un niño menor de tres años que quiere comer, puede ser un gran error porque transmitimos la idea de que nosotros no sabemos algo tan importante y en ellos se convierte en una idea aterradora de que no podremos protegerlos.

Aprender las reglas es un proceso que comienza a partir del año de vida, y es el momento de explicar lo que está prohibido, lo que se puede y lo que no se puede; porque es por medio de la prueba de frustración la forma en que se incorporan las reglas.

¿Por qué es importante poner límites?

Veamos porqué los límites son tan necesarios para el desarrollo de los niños.

#1. Enseña a tolerar la frustración.

Es primordial poner límites a los deseos de los niños y enseñarles a tolerar la frustración. Si decimos “sí” a todo, corremos el riesgo de criar niños que se considerarán “todopoderosos” y que no conocerán un límite a sus deseos, algo que los llevará a no poder tolerar ninguna frustración. Esto puede acarrear serias consecuencias en su salud psíquica, así como en sus futuras relaciones con otros.

#2. Enseña a vivir en sociedad.

El niño debe incorporar estos límites para integrarse a las reglas de la vida social y poder vivir en sociedad. Establecer límites a un niño, es también enseñarle a sociabilizar y a vivir y a compartir con otros.

#3. Establece puntos de referencia.

Los niños deben aprender lo que está permitido y lo que no está permitido. Esto les permite entender cuáles son los puntos de referencia para forjar una personalidad y aprender a vivir con otros.

#4. Favorece la autonomía.

Buscando límites externos, los niños dan prueba de su voluntad de aprender a controlarse y de incorporar límites para sí mismos. De esta manera, es que solicita la intervención del adulto para que establezca estos límites que irá incorporando poco a poco. Al establecer reglas para un niño, los adultos favorecemos su autonomía. El niño repetirá el comportamiento hasta que haya comprendido cuáles son los límites. Esto lleva tiempo, paciencia por parte de los padres y repetición reiterada de las explicaciones.

#5. Contribuye a la seguridad psíquica.

Los niños pequeños necesitan encontrar estos límites externos sobre todo cuando se sienten inseguros. Necesitan asegurarse la solidez de los adultos probándola en sus propios límites.

Cuando buscan romper las reglas, los niños en cierta forma nos están preguntando: “¿eres lo suficientemente fuerte y sólido para que yo pueda contar contigo?” Si los adultos reaccionan de manera serena estableciendo límites en eso que demanda el niño, y explicándole el porqué de las cosas, se sentirán seguros y confiados.

Algunos niños, particularmente ansiosos e inseguros, pueden repetir estos comportamientos durante mucho tiempo manifestando de esta manera una necesidad de seguridad constante. Si el adulto pierde el control de sí mismo gritando o recurriendo a la violencia física, entonces se mostrará menos fuerte frente al niño y en este caso, corremos el riesgo de reforzar su comportamiento haciendo que su sentimiento de inseguridad persista.

¿Cómo imponer los límites?

Este es el principal interrogante cuando hablamos de los límites que debemos imponer. Todos sabemos que las reglas existen y los niños pequeños no están exentos de tener que cumplirlas, pero también es verdad que muchas veces no sabemos cómo establecerlas.

Los niños necesitan explorar los límites y la tolerancia de los adultos que los rodean, en especial, porque desde muy temprana edad saben que deben comportarse de manera diferente dependiendo del adulto con el que interactúen.

Mantenerse firme y con autoridad frente un niño que rompe las reglas todo el tiempo, es importante y aunque parezca increíble, ya con tan sólo dos años son capaces de tener estos comportamientos. El niño nos demuestra así que necesita de los límites del adulto, porque con eso prueba la solidez y la fortaleza de sus padres.

Edición: Gabriela Guedea

Grupo Radiza Chihuahua


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