Sección: Tips

Nadie es indispensable

Viernes, 23 de Noviembre de 2018 08:14
Visitas: 650Comparte en:

En esta vida ninguno de nosotros somos indispensables para los demás, pero sí para nosotros mismos. Debemos aprender a valorarnos más y a ser felices sin necesidad de otros

Una de las realidades más dolorosas de las personas es descubrir que no somos indispensables. Pues, aunque no lo queramos admitir, a todos nos gusta sentirnos héroes, saber que somos importantes e imprescindibles para alguien, creer que sin nosotros otra persona no puede vivir.

A pesar de todo esto, la realidad nos demuestra una y otra vez que no somos indispensables. Es normal que te sientas único, porque lo eres, y especial. Sin embargo, hay muchas personas en este mundo y, aunque sea muy doloroso, nadie es indispensable para la vida de nadie.

Todos somos reemplazables

Quizás no seas consciente de lo indispensable que puedes ser hasta que tienes una pareja. Sabemos que en la familia cada uno toma su propio camino, que hasta los mejores amigos a veces se van o nos fallan.

Pero, ¿qué ocurre en nuestras relaciones más personales? ¿Qué pasa cuando compartimos nuestra intimidad con otra persona?

En las relaciones de pareja existe aún hoy en día un factor que no hace sino provocarnos un gran dolor: la posesión. Creemos que tener pareja es poseer, que debe estar con nosotros siempre, que viviremos con esa persona el resto de nuestros días.

Desconocemos si es debido al amor y a la ceguera que sufrimos al estar enamorados por lo que olvidamos que nadie nos pertenece y que nosotros no le pertenecemos a nadie.

Todos somos libres. El gran problema es cómo hemos aprendido a ver las relaciones.

Piensa, por ejemplo, un momento en el que una persona ha ocupado tu vida y creías que eras indispensable para ella. Cuando todo se acabó se te vino el mundo encima.

¿Se acabó el mundo? No. Este siguió y todo esto se te olvidó en el momento en que encontraste a otra persona.

Creernos indispensables, a veces, provoca que no soltemos aquello que requiere ser soltado. Imaginemos a una madre o un padre que se considera indispensable para su hijo. No es consciente de cuándo debe dejarlo volar y en vez de hacerle un bien, le está provocando un gran mal. Es entonces cuando eres consciente de que la otra persona no era indispensable y ¡tú tampoco lo eras! Lo mismo ocurre con infinidad de relaciones que mantenemos, en las que nuestra propia necesidad de ser indispensables para alguien nos vuelve egoístas , y no impide ver que debemos soltar, que debemos marcharnos, que tenemos que dejar ir. La peor situación sucede en las relaciones de pareja, provocando que muchas veces nos encontremos en una situación bastante tóxica. Debemos salir de ella. Nadie es indispensable y nosotros no somos la excepción que confirma la regla.

Edición: Gabriela Guedea

Grupo Radiza Chihuahua


Más de Tips